No sé si te habré contado
que tengo una obsesión
con los perfumes.
Me quedan en la vida impregnados,
de mis recuerdos colgando
y pobre de mí si trato
de deshacerme de alguno de ellos.
No sé si te habré contado
que tengo memoria visual
y las imágenes se me repiten
con los ojos cerrados.
Así voy creando lazos
irreversibles, entre lo soñado
y lo nunca olvidado.
Es una mala costumbre.
Seguro que me faltó decirte,
me faltó escribirme,
que he buscando por las calles
olvidar algún perfume, alguna imagen,
y qué mala suerte, los encontré.
Y ahí me dí cuenta
que no te había contado
que tengo una obsesión
con los perfumes,
que tengo memoria visual
y también tengo derrumbes.
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