domingo, 3 de marzo de 2013

Gris


Sólo te das cuenta
que tanto fue demasiado
cuando la lluvia no te moja
pese a que marca tus zapatos.

Te das cuenta de que eras una mentira
tratando de mendigar un retazo
de la valentía nunca tenida
mientras seguías pasando los años.

La suerte se inunda
de pobres promesas rotas.
Sólo eras lo que nunca fuiste
para los espectadores de tu historia.

Mueren en tormentas de ideas
y torbellinos de desesperación
tus agonizantes pensamientos.
Flota el cadáver de la decepción.

Dejaste de existir al instante
en que tus bandas honoríficas cayeron
dejando un lamparón de idolatría
en el lugar donde estuvieron.

La sala está desierta.
Se apagaron las luces del espejo.
Sólo queda una lápida vacía
bajo la que yacen tus huesos.

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