martes, 26 de febrero de 2013

La habitación hecha de una pared


Bastará una sola pared para crear un ambiente. Para armar un cuarto donde entren una mesa, un mate, música, una luz tenue que reproduzca colores, papeles, lapiceras y cables. Y donde aún quede lugar para que entre la soledad que acompaña a un individuo dando vueltas alrededor de la mesa, además de las sonrisas dedicadas impunemente a la nada. Las sonrisas que no buscan explicaciones sólo pueden mostrarse a la soledad y a los entes que ésta crea. Y todos ellos son quienes generan la sonrisa. La sinergia de la nada haciéndose idea.
Todo eso puede caber en una pared, o una hoja, o una pantalla. Un plano cualquiera donde entren unas cuantas palabras. Y esas palabras crearán otros ambientes, tal vez. O quizá sea demasiado tarde y tengamos que seguir con la vida por un rato más.

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