martes, 8 de diciembre de 2015

Lo que estuve tratando de explicarte

No vayamos a lugares especiales, vamos a un sitio común y volvámoslo especial. Es lo que estuve tratando de explicarte.
No intentemos hacer cosas extraordinarias, hagamos cosas cotidianas de una forma extraordinaria. Eso es lo realmente extraordinario. Rompamos todas las reglas, sobre todo esas que nadie impuso pero todos respetan.
Digamos cosas sin sentido. Miremos el mundo como si fuera una fotografía en movimiento. Busquemos la belleza en lo simple, inventemos nuestro propio sentido estético.
Actuemos como nenes, como inmaduros, como locos. No crezcamos nunca.
Hablemos, hablemos, hablemos. Amemos las palabras. Inventemos neologismos. Comparemos lo que decimos con lo que queremos decir. Discutamos. Matémonos verbalmente, en una comunión risueña.
Somos poderosos, creámoslo. Midamos las pequeñas acciones, observemos la caída de la primera ficha de dominó de la fila, hagamos viento. Admirémoslo. Inventemos un mundo. Soñemos, planiemos, adoremos lo que otros soñaron y que hoy nos rodea. Aspiremos a eso. Tengamos la seguridad, hecha religión, de que vamos a dejar nuestra huella... si no puede ser en la tierra, al menos en nuestra mente, y nuestros corazones.
Mirémonos a los ojos y tratemos de comunicarnos. Riámonos de todo. Saquémonos la vergüenza. Animate a agarrarme de la mano y sentir mi corazón. Es lo que estuve tratando de explicarte.
Leeme entre líneas. Hagamos escritura automática, digamos lo primero que se nos ocurre, tiremos pensamientos en bruto arriba de la mesa, hagamos una obra de arte. Es lo que estuve tratando de explicarte.
Bailemos sin seguir ningún paso, cantemos desafinando pero con toda el alma, hagamos ruido, gritemos.
Vivamos en una comedia musical. Vayamos a cualquier lado y conquistémoslo como si nadie hubiese estado allí antes que nosotros. Amemos. Soñemos. Vivamos. Creamos. Seamos felices. Clavame los ojos y no permitas que te baje la mirada. Agarrame la cara y desafiame.
Caminemos, corramos, volemos. Se nos van a debilitar los músculos pero se fortalecerán esas alas atrofiadas. No nos preocupemos por el suelo, total tenemos un ancla atada a cada pierna. Subamos cuanto podamos, acerquémonos a ese sol. No permitamos que nos tiren abajo.
Hagamos nuestros propios tiempos, saboreemos cada instante, y que los relojes sigan, no los necesitamos. ¿Qué nos importan los tiempos del mundo, si esto nos incumbe a vos y a mí? Eso es lo que estuve tratando de explicarte.

Vivamos mientras podamos. Volemos lo que dura este segundo de alegría.

jueves, 12 de noviembre de 2015

El final de las cosas

Tienen algo en común una prenda harapienta, un envoltorio de caramelo, una anotación ayudamemoria en una hoja de papel, una fruta pasada. Todos van a parar al mismo lugar, como si fuera la esencia, el fin último inherente a ellos mismos.
Basura, desecho, desperdicio, residuo. Para un estudioso de la teoría del costo se diferencian unos de otros. Para las cosas en sí mismas son todos sinónimos. Todas terminan siendo lo mismo. No importa cuál es la idea del creador de cada objeto, ninguno puede durar eternamente. Se vuelve caduco, obsoleto, desgastado, como una acción que se realiza, se consume y queda como un mero recuerdo.
La basura es el recuerdo de las cosas que alguna vez fueron útiles. Se puede embolsar, ocultar, tapar su mal olor, cambiar de lugar, dejar en la calle para que la lleven, enterrar, incinerar, comprimir. La basura y los recuerdos se pueden reducir, podemos dejar de verlos, de olerlos o sentirlos de cualquier modo. Pero inevitable e indudablemente en algún lado estarán los átomos que componen la primera, los pensamientos que crearon los segundos.
La basura es la sombra perpetua de todas las cosas. Todo lo que nos rodea, y aún nosotros mismos (por crudo que suene) sabemos que terminaremos en un montón de residuos deformes, irreconocibles, como prueba irrefutable de que alguna vez algo, alguien, existió.
No es ninguna novedad que nada se gana ni se pierde, todo se transforma. ¿Qué pasa si el todo no es más que materia prima para el desarrollo y posterior deterioro? El todo puede ser el ingrediente principal para el fracaso general. Y todo será sólo ese fracaso, esa basura, esa nada en utilidad, puro recuerdo.

lunes, 5 de octubre de 2015

Pensamientos de un ateo agonizando

En el lecho de muerte, una cama abandonada en algún hospital público, un anciano decrépito agoniza inhalando y exhalando con dificultad. Su cuerpo ya fue entregado al dolor y el esfuerzo. Su mente es lo único que conserva. Tiene miedo, no por la vida que está perdiendo sino por lo que aún le queda por vivir, según las palabras del sacerdote que le da la extrema unción. Escucha con temor, y no es la primera vez, que hay vida después de la muerte. Ese no es el fin. Aún no. ¿Cuánto tendrá que seguir luchando? Ya no escucha al sacerdote sino que piensa en todas las posibilidades que a lo largo de sus 82 años ha leído o escuchado. Ahora llega el momento de saber por cuál de los caminos será arrastrada su alma. Tal vez se convierta en fantasma y permanezca vagando por el planeta o el universo sin poder olvidar. Verá con claridad todas las atrocidades del mundo. Estará solo y no podrá hacer nada ya. No cree que los fantasmas tengan dones mágicos para interferir en la vida humana.

Tal vez renazca en forma de planta. ¿Cuántos años será un vegetal, incapaz de moverse, de conocer el exterior a través de los cinco sentidos a los que ya se ha habituado? En su agonía piensa que el tiempo es relativo. Tanto si se convierte en un alerce o un rosal, sus nuevos sentidos serán engendrados junto con él y no recordará otra manera de comprender el mundo. No entenderá el paso del tiempo, sino a través de las estaciones. ¿Sentirán dolor las plantas? Los riesgos de ser un vegetal y morir en manos de las inclemencias del tiempo, de máquinas humanas horrorosas que lo toparán sin piedad, o en las fauces de un animal que se lo apropia para su subsistencia, los siente tan reales a causa de la fiebre que al volver a caer en la cuenta de su humanidad, trata de "definir" rápidamente otra alternativa.

Por lo menos siendo un animal conservaría, salvando algunas diferencias, los mismos sentidos. Tendría también la posibilidad de huir de los depredadores. Si ha de morir como presa, habrá tenido la oportunidad de escapar. Excepto que sea una mascota, sus probabilidades de morir por una enfermedad o de manera natural son casi nulas. Debería estar agradecido o disfrutando esa, su muerte humana, que tiene la posibilidad de vivirla de viejo. El sacerdote sigue hablando, leyendo un pasaje de la biblia ahora.

A menos que se convierta en depredador. Se imagina como un viejo león, recostado en la pradera, esperando la muerte. No tendría que escuchar a un sacerdote. A lo sumo una o dos aves confundidas se acercarían y posarían sobre su cuerpo para cerciorarse de si tiene vida. Parece que para morir como ser humano hay que dar explicaciones. Estar en un hospital, ser despedido, recibir la extrema unción, ser esculcado para definir si aún hay pulso. Hacer exposiciones con el cuerpo y finalmente dejarlo pudrirse en una caja. Nadie pagará su funeral. Tal vez en la tierra sea depositado como un NN. ¿Qué importa? ¿Acaso no será sólo un montón de materia orgánica convirtiéndose en humus? Ya no será nadie.

De todas las posibilidades, volver a ser humano es la más idiota.


Cada vez le cuesta más respirar. El sacerdote sigue hablando. No hay nadie más en la habitación. Tiene miedo. Ojalá todo termine de una buena vez. Y por favor, por favor, señor (sacerdote, Dios, universo, destino... no sabe a quién rogar) que no vuelva a empezar.



sábado, 12 de septiembre de 2015

Mariposa

No todos los días se encuentra
una mariposa sin miedo.
Ni todos los días dejamos de ser
sombras capaces de provocarlo.
Rara vez una de ellas
se encuentra con uno de nosotros.
En general sus alas
son las que nos atraen
y las alejan.
Porque ante todo,
dulce oruga,
la naturaleza fue discreta.
Al mismo tiempo que te dio belleza
te dio el mecanismo de defensa.
Sólo el día que dejás de escapar
el bien y el mal te encuentran.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Bajo las alas del Búho

No hay que esperar a que te lean. Hay que salir a leer. Y, si es posible, dejar un poco de alma en eso. Haceme caso; una sola sonrisa espectadora bastará para que sientas que valió la pena. Un solo cómplice contándote su historia te servirá para no bajar los brazos. No importa lo que hayas hecho hasta ahora, ni el camino que estés tomando. No hay rutas marcadas ni mapas ni coordenadas en la vida. Sólo el corazón, o las neuronas, o el alma, o lo que sea, es lo que te guía. Podés pegar el volantazo y cambiar el rumbo cuando quieras. El tiempo es tu combustible. Lo único que importa es que sigas el camino.

domingo, 9 de agosto de 2015

Energía (Microrrelatos)

Energía

El día de Alicia no había sido de los mejores. Al llegar a su casa, para colmo, no había luz. Alumbrando su camino con el 5% de batería restante de su celular, llegó a su cuarto. Comenzó a desnudarse de las múltiples capas de ropa que la cubrían. Al sacarse la camiseta, que había tenido pegada al cuerpo todo el día, sintió un chasquido y vio una pequeña luz una milésima de segundo. Sacudió la prenda y la espesura negra se vio súbitamente interrumpida por sucesivas lucecitas que apenas duraron diez o quince chispazos, provenientes de la estática de la prenda. Sonriendo como una niña, pensó: "cuánta energía desperdiciada" y agradeció haber podido disfrutar del pequeño espectáculo.


Energía II

Uriel llegó a su casa silenciosamente. Al entrar, vio a su esposa, a media luz, con los auriculares puestos, de pie, bailando en el medio de la sala de estar. Se movía con la soltura que sólo se alcanza cuando se tiene la seguridad de que nadie está mirando. Los ojos cerrados, la sonrisa natural, pensando vaya uno a saber qué. Uriel la miró unos instantes sin que ella lo notara, admirando su energía y su belleza. Luego se acercó lentamente y la abrazó. Ella se sobresaltó, lo rodeó con sus brazos y sólo por inercia siguió bailando. Él quería ser parte de ese mundo magnífico que su chica había generado, y ella lo estaba incluyendo. Sin embargo, estaba seguro de que ni viviendo juntos, ni abrazados de esa manera era posible: nunca podría entrar en su mente.



Radiohead - There There (The Boney King of Nowhere)
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=f6ZkWBjgnIY&spfreload=10

domingo, 19 de julio de 2015

Elogio de la muerte

Nito Cantero, con 81 años bien vividos de edad y suficientes éxitos en su carrera teatral y musical, expresó sin ningún escrúpulo ante los medios que para su próximo cumpleaños ordenaría la organización de una fiesta en la que celebridades y expertos de diversas artes y ciencias le rindieran homenaje por su descollante actividad. La periodista que lo estaba entrevistando quedó atónita y, pensando que el señor estaba desvariando a causa de la edad, emitió un titubeo, un corto chiste sutil e inocente, y continuó con la siguiente pregunta.
En realidad Nito estaba en todos sus cabales (o por lo menos, exponiendo sus reales intenciones). Todo el ambiente artístico lo supo cuando recibieron una convocatoria colectiva a homenajear al genio que, sin exagerar, había sido influencia para muchos de ellos. El repudio fue general y, acusándolo de “viejo lunático, egoísta y exigente” (según se pudo leer en la cuenta de Twitter de quien había sido hasta ese momento uno de sus más adeptos seguidores) y otras hipérboles semejantes, se negaron a responder al pedido de Nito.
El genio mantuvo su serenidad y no respondió a las acusaciones, demostrando un temple de acero.
Cuatro meses después, cuando todo el país ya había olvidado el incidente, se informó por todos los medios que Nito Cantero, el ídolo popular, había fallecido a causa de un paro cardio-respiratorio. Las masas no tardaron en manifestar sus condolencias a familiares y amigos. Las redes sociales estallaron en frases lacrimógenas. Ese mismo día se realizaron en diversos puntos del país efusivos actos en recuerdo al preciado actor y cantautor. Se decía que debido al deterioro de su salud su rostro estaba irreconocible. Para salvaguardar el recuerdo de sus fans, el funeral se realizó a cajón cerrado.
Una semana después, los diarios, los programas de televisión y radio volvieron a estallar en relación a Nito, esta vez debido a un escándalo: había sido visto sentado en un célebre bar del centro, tomando un café y escribiendo. A la pregunta de un periodista respondió que estaba trabajando en un ensayo que titularía “Elogio de la muerte”.