Tu pasado parece
aún abierto de par en par
ante mis ojos abre-puertas
y mis brazos que se cierran.
Fui yo quien dio el portazo,
imprevisible y figurado,
porque sin siquiera mostrarte mis párpados,
enrojecidos e hinchados,
mis ojos secos y vapuleados
de tanto píxel entremezclado,
te hice a un lado de mis planes
y ambos nos convertimos en pasado.
Vos, para mis recuerdos pintorescos.
Yo, como plazo de tu introspección.
Tal vez póstumo a mi portazo,
siguió el tuyo,
dejando atrás tu presente,
poniendo punto perentorio a tu pasado,
y dirigiéndote hacia otro lado,
mientras las paredes, los pisos, las palabras,
de tu pasado siguen apareciendo
y cada tanto termino paseando
por los mismos pasillos pisoteados,
paupérrimos, muertos, desamparados,
pero todavía abiertos de par en par
ante mis ojos abre-puertas
y mis brazos tan cerrados.
Les doy vida con mis pasos,
para entender también mi pasado,
mis decisiones, el amor aplacado.
Ni paralelas ni perpendiculares,
hoy somos líneas en distintos planos.
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