martes, 11 de marzo de 2014

Silencios

Hay días que merecen sus silencios.
Son la forma de escuchar las señales.
Aunque te rías trato de interpretar todo,
los sueños, los números, el horóscopo,
tus palabras, las ausencias y mis dolores
(cosas por las que normalmente no me intereso
salvo que necesite una guía).
Tendrías que sentarte en mi cama,
en el lugar donde se posan los fantasmas
y me hablan en mis sueños.
Ellos vienen a pedir disculpas.
Me sonríen o me lloran,
me cuentan sus vidas,
hacen de cuenta que no pasó nada,
rellenan los silencios con sus palabras,
me hablan de cualquier cosa,
pero siempre a mí.
Me dedican un par de horas
mirándome a los ojos.
Suele ser un mal augurio
que descubro horas después de despertar.
Pero deberías sentarte en mi cama
y vemos si podés desterrarlos.
Quisiera que me cuentes cualquier cosa
pero que no sea algo estudiado.
No importa si no es bueno,
prefiero que no sea bueno.
Lo peor quiero escucharlo de vos.
Me espantaría menos que de otras voces,
sobre todo esas que vienen de adentro
interpretando esos silencios
que se reabsorben a sí mismos
multiplicando ecos e historias
que no podría dar a entender.

No hay comentarios:

Publicar un comentario